viernes, 25 de abril de 2014

Virgen de los Ángeles

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  1. PABLO LANCHARES: “ Virutas de plata”
    No es fácil encontrar hoy en día, en un oficio como la imaginería procesional y devocional donde parece que ya está todo inventado Intentar aportar algo nuevo. Puede decirse que detrás de cada obra de Pablo, hay muchas horas de análisis. Esto, que sin duda puede resultar una obviedad, nos sirve como punto de partida para introducirnos en su particular universo. El credo artístico de Pablo Lanchares, da como resultado una combinación de honestidad indudable, de búsqueda, investigación, estudio y sobre todo la obsesión constante por la perfección y el trabajo bien hecho. Desde su nuevo taller, sito en el corazón de la ciudad, muy cerca de donde el gran nieto de Pedro Roldán, Duque Cornejo, tuvo su obrador, nos recibe este joven leonés por más señas, pero afincado en Sevilla y formado de la mano del profesor Miñarro, Pablo nos sorprende con una capacidad para el trabajo no demasiado común en estos tiempos entre colegas de profesión. Penetrando en su pequeño “santuario”, observamos perfectamente alineadas, sus obras y bocetos. Del trozo informe de barro, poco a poco el artista va dando vida con mano certera a las sagradas imágenes que pronto serán foco incondicional de devoción del comitente. El golpe exacto de las gubias, dados con la maestría de quien conoce el oficio, hacen saltar las virutas sobrantes de la madera. Sus obras están marcadas por una emocionante y a la vez cautivadora dulzura. Sus dolorosas, marca de la casa, exquisitas, con un dolor contenido y que a la vez le sirven para actualizar la estética de la “Mater Dolorosa”, desde una visión absolutamente contemporánea. Las policromías, trabajadas a pulimento, a la vieja usanza, huyendo de estridencias propias de otros artífices, son otra de las características con las que Lanchares imprime también su sello propio. Quizás en eso tenga una cierta influencia de su tierra, que Pablo fusiona perfectamente con los gustos estéticos más propios de la escuela tradicional andaluza. Estamos, sin duda alguna, ante un artista con mayúsculas, y que con sus creaciones dignifica con creces el oficio de escultor. Y es que en verdad, aquí no existe detrás ningún misterio alquímico, simplemente Pablo Lanchares, tiene la capacidad de crear obras intemporales y dejar que estas se defiendan y hablen por sí mismas. Estamos convencidos de que el tribunal implacable del tiempo juzgará con benevolencia su ya fecundo y productivo legado artístico.

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